¿Sabes cuál es la diferencia entre oír y escuchar?

El vocablo escuchar significa ‘poner atención o aplicar el oído para oír [algo o a alguien]’. Por tanto, la acción de escuchar es voluntaria e implica intención por parte del sujeto, a diferencia de oír, que significa, sin más, ‘percibir por el oído [un sonido] o lo que [alguien] dice’.

Así, podemos hacer un esfuerzo para escuchar una conversación ajena que apenas oímos, pero oímos una voz repentina e inesperada que no nos da tiempo a escuchar.

Señala el DPD que oír tiene un significado más general que escuchar y que por ello casi siempre puede usarse en lugar de este, algo que ocurría ya en el español clásico y sigue ocurriendo hoy. También considera que es menos justificable el empleo de escuchar en lugar de oír para referirse simplemente a la acción de percibir un sonido a través del oído, pero explica:

es uso que también existe desde época clásica y sigue vigente hoy, en autores de prestigio, especialmente americanos, por lo que no cabe su censura.

Autores como José Martínez de Sousa prefieren mantener la distinción entre oír y escuchar. Así, en el DUDEA (en «oír»), dice:

Obsérvese que para oír basta tener sano el oído […]. Sin embargo, escuchar presupone el esfuerzo adicional de prestar atención, que «querer oír» los sonidos que llegan.

Coincide con la censura el DUCE, que considera incorrecto el siguiente ejemplo:

Hable más alto que no le escucho

También Seco en el NDDDLE (en «escuchar) considera deseable distinguir ambas palabras para expresarse con precisión, aunque matiza:

esta conveniencia no debe llevarnos al extremo de condenar un desplazamiento semántico bastante arraigado en el idioma y su nivel culto

Da como ejemplo la Égloga III, de Garcilaso:

En el silencio sólo se escuchaba / un susurro de abejas que sonaba

 

A menudo, la elección entre ambas palabras depende de combinaciones más o menos establecidas y puede haber preferencias concretas según el país o lugar.

El uso de oír con los dos sentidos de ‘percibir por el oído’ y de ‘prestar atención’ ya se da desde el étimo latino (audire), y con este segundo sentido se han formado desde antiguo parabras y giros como oyente, audiencia o derecho a ser oído, y para pedir que alguien preste atención se suele decir ¡oye! El verbo escuchar a menudo tiene el matiz de ‘hacer caso’, que también tenía el étimo latino (ascultare):

Le dije que no tenía que pisar tanto el acelerador, pero no me escuchó

Fuente original del artículo: Wikilengua