El globo rojo

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I’m Here

Os dejo aquí uno de mis cortometrajes favoritos, no solo por la estética y la música, sino por la tremenda dureza y emotividad de lo que narra.

I’m here, de Spike Jonze.

Grandes Bandas Sonoras de la historia

Puede que en sus comienzos el cine sólo fuera un arte visual en el que el color o el sonido importasen relativamente poco. Puede incluso que para algunos puristas la inclusión de cualquier elemento sonoro acabase cargándose la magia del cine mudo.

Pero los tiempos cambiaron y el sonido de apoderó de la gran pantalla, convirtiéndola en el espectáculo audiovisual que conocemos hoy día. De ese espectáculo ambas artes se han nutrido a lo largo de los años hasta hacerse prácticamente inseparables.

De este matrimonio tan bien avenido, al que le deseamos muchos años más de felicidad, os queremos traer diez canciones que por unas cosas o por otra son historia viva tanto del cine como de la música. Y sí, somos conscientes que no están todas las son, así que posiblemente tengamos que hacer una segunda vuelta. Y sí, también nos hemos abstenido de hacer ránkings y valoraciones, que los carga el diablo.

1. ‘Girl, You’ll Be A Woman Soon’ – Urge Overkill – Pulp Fiction

Cuando uno presencia la escena en la que Mia Wallace llega a casa y comienza en su particular frenesí de música y adicción no se sabe a ciencia cierta si Tarantino escribió esa escena a propósito de la música o al revés. La cuestión es que este tema original de Neil Diamond de 1967 fue uno de los elementos que idearon el auge y destrucción de Mia Wallace en Pulp Fiction, baile mediante.

2. ‘I Will Always Love You’ – Whitney Houston – El guardaespaldas

En esta ocasión el tema está creado ex profeso para la película y quizá le reste algo de efectismo pero la realidad es que la implacable voz de Whitney a principios de los noventa habría eclipsado a cualquier película. Sigue emocionando dos décadas después y será siempre uno de esos referentes musicales del cine romántico.

3. ‘Raindrops Keep Fallin’ On My Head’ B.J Thomas – Dos hombres y un destino

Sólo cuando uno incluye en un western a Paul Newman y Robert Redford se puede permitir las licencias de añadir en la banda sonora un tema como este. A las armónicas e instrumentos de viento que habían copado la música del Oeste desde el comienzo le sustituye una de las melodías más alegres que se podrían elegir.

4. ‘Can’t Take My Eyes Off You’ – Frankie Valli and The 4 Seasons – El cazador

La última noche antes de partir a Vietnam. Seis amigos, un bar y un billar en una noche que jamás olvidarán y que será el único recuerdo que les quede juntos. Una escena imborrable del cine y de la filmografía de Michael Cimino con un Christopher Walken en estado de gracia.

5. ‘Moon River’ – Audrey Hepburn – Desayuno con diamantes

Para que una canción cantada previamente por Andy Williams sobreviva a una versión posterior hace falta un auténtico milagro. El milagro en cuestión se llama Audrey Hepburn y en su voz todo suena maravilloso. Tanto que incluso Williams dijo que jamás imaginaría tanto sentimiento en esas letras.

6. ‘Everybody’s Talkin’ – Harry Nilsson – Cowboy de medianoche

Dustin Hoffman y Jon Voight, dos desheredados circuando por Nueva York en la desconsolada búsqueda del Sueño Americano y Harry Nilsson de fondo. Tan luminosa como cruel se mostró la Ciudad que Nunca Duerme con estos dos ilusos e igual de trastocados nos dejó a nosotros aquel final.

7. ‘Mrs. Robinson’ – Simon & Garfunkel – El graduado

La obsesión que el director Mike Nichols tuvo por aquel par de jóvenes llamados Paul y Art fue el espaldarazo definitivo para lanzar al estrellato al dúo folk más importante de la historia de EEUU. El single Mrs. Robinson se convirtió en la cabecera de aquel El graduado de 1968 y en uno de los estribillos más tarareados del dúo. No es para menos.

8. ‘Born To Be Wild’ – Steppenwolf – Easy Rider

Otro ejemplo de canción que uno no sabe si está buscada o simplemente es una casualidad. La cuestión es que pocos temas quedan mejor como introducción de una película que este clásico dentro de otro clásico.

9. ‘Somewhere Over The Rainbow’ – Judy Garland – El mago de Oz

Judy Garland como Dorothy Gale y el sueño de cualquier niño convertido en realidad para trasladarse a Oz. Han pasado 77 años (sí, 77 años) y El mago de Oz sigue siendo aquel refugio para pequeños y mayores en el que alguna vez les gustaría encontrarse. Y si es con la voz de Judy Garland, mejor todavía.

La evolución del sonido en el cine

El sonido antes del sonoro

Anteriormente al cine sonoro ya existía el sonido en el cine. Los cineastas y proyectistas se habían preocupado de ello, pues el cine nace con voluntad sonora. En las primeras filmaciones cortas en que aparecen actores y actrices bailando, el espectador no oye la música, pero puede observar sus movimientos. Por otra parte, rara vez se exhibían las películas en silencio. Los hermanos Lumiére, en 1897, contrataron un cuarteto de saxofones para que acompañase a sus sesiones de cinematógrafo en su local de París y hubo compositores de valía, como Saint-Saéns que compusieron partituras para acompañar la proyección de una película. Músicos y compositores tenían en el negocio del cine mudo una fuente de ingresos. No sólo la música, también los ruidos y acompañamiento tenían cabida en el cine mudo, por lo que algunos exhibidores disponían de máquinas especiales para producir sonidos, tempestades o trinar de pájaros. Cierto es que este sistema era solamente posible en grandes salas, en ciudades o lugares de público pudiente, y escasamente podía apreciarse en pueblos o lugares alejados. Todos los instrumentos eran válidos para hacer música en el cinematógrafo aunque el piano (y la pianola) era normalmente el más usado.
Algunos experimentos habían demostrado que las ondas sonoras se podían convertir en impulsos eléctricos. En el momento en que se logró grabar en el celuloide esta pista sonora, se hizo posible ajustar el sonido a la imagen, y por lo tanto hacer sonoro el cine.
Thomas Alva Edison, uno de los inventores del cinematógrafo, había conseguido grabar la voz humana en su fonógrafo en el año 1877. No fue el primero, ya que Muybridge grabó la progresión del galope de un caballo en 1872. Estos dos precursores sientan las bases de los inventos posteriores. En el caso del cine, el problema que no se conseguirá solucionarde manera rentable y eficaz hasta después de la Primera Guerra Mundial será la sincronización de sonido e imagen.

Primeros intentos de dar sonido al cine 

En el año 1893, el físico francés Démeny inventó lo que se llamó fotografía parlante. Charles Pathé, uno de los pioneros del cine, combinó fonógrafo y cinematógrafo, llegando a fabricar unas 1900 películas cantadas. Y también en la misma época, Léon Gaumont desarrolló un sistema de sonorización de films parecido, que presentó en la Exposición Universal de París de 1902. Otros inventos posteriores, el de Eugène Lauste y el de Messter Baron y Ruhmer, en la segunda década del siglo XX, son importantes como primeros experimentos, pero no llegaron a buen término a causa de la mala calidad del sonido resultante o problemas con la sincronización.
Así, en 1918, es patentado el sistema sonoro llamado TriErgon, que permitía la grabación directa en el celuloide. Pero no será hasta el año 1922 que Jo Engel, Hans Vogt y Joseph Massole presentan el primer film, Der branstifer, que lo utiliza incorporando las aportaciones del ingeniero norteamericano Lee de Forest. El sistema que usan estos alemanes dará lugar al llamado Movietone, que será utilizado por la Fox antes de la estandarización y al llamado Tobis Klangfilm.
En 1923, el ya mencionado Lee de Forest presenta su invento definitivo y establece las bases del sistema que finalmente se impuso. El Phonofilm resolvía los problemas de sincronización y amplificación del sonido, porque lo grababa encima de la misma película. A pesar del éxito logrado con la proyección de una secuencia de The Covered Wagon, la falta de financiación postergó la implantación del invento hasta el año 1925. Los empresarios que dominaban el sector no creyeron en él en aquel momento, porque la adopción del sonoro implicaba una fuerte inversión, ya que había que adaptar los estudios y todas las salas de proyección.
En 1925, la compañía Western Electric decide apostar por Lee de Forest y, en el año 1926, se inició la producción bajo la tutela de la Warner Brothers que, con esta apuesta, pretendía superar una mala situación económica. Y así ese año presentaban cinco cintas en que la imagen convivía con el sonido gracias al sistema Vitaphone de sincronización disco-imagen. Éstas consistían en un discurso de William Hays, una pieza interpretada por la New York Philarmonic Orchestra, una pieza de violín tocada por Mischa Elman, una audición de la cantante Anna Case y la película de Alan Crosland, Don Juan, con John Barrymore como protagonista y en la que se había añadido una partitura interpretada por la orquesta antes citada.

El cine sonoro: una nueva forma expresiva

 
Las nuevas técnicas, el espíritu creativo y emprendedor de los cineastas y la búsqueda del más difícil todavía, hizo que se impusiera el cine sonoro, acabando, no sin dificultades y dejando a mucha gente en el camino, con el cine mudo. Cuando el cine sonoro demostró su rentabilidad, las películas mudas, a pesar de su arte, quedaron condenadas a pasar a la historia. El cine mudo había durado 35 años.
En 1926 se estrenó en Nueva York Don Juan, con efectos sonoros y una partitura sincronizada y posteriormente varios cortos que fueron perfeccionando los dos sistemas, el Vitaphone(la Warner) y en competencia el Movietone (la Fox). El 6 de octubre de 1927 se estrenó El cantor de jazz (The Jazz Singer), considerada la primera película sonora de la historia del cine, que hizo tambalear todos los planes del momento del cine mudo. Hacia 1930 el sonoro era un hecho, y el cine mudo había sido definitivamente vencido.
En el mundo de los actores se produjo el pánico, ya que temieron, y con razón, que sus voces no fueran adecuadas a los cambios, y todos fueron obligados a «pruebas de voz». A pesar de que la mayoría de los actores superaban las pruebas, actores significativos, aunque no por causa de la voz, quedaron en el camino (John Gilbert, Buster Keaton…).
«El cine sonoro no era simplemente el mudo con sonido incorporado, sino una nueva forma de expresión que tenía que reconciliar lo real (la grabación precisa de palabras y sonidos) con lo irreal (la imagen bidimensional), mientras que el cine mudo había sido una unidad armoniosa, completa por sí misma». (Planeta, 1982).
Algunos directores de fotografía afirman que el cine sufrió un inmenso retroceso al llegar el sonoro, pues limitó enormemente las posibilidades creativas del mismo. Cierto es que perdió con celeridad cierta fluidez, creatividad y ritmo, y tal vez sufrió unos años de retraso el avance imparable en el que se veía inmerso el lenguaje cinematográfico. Las cámaras hacían mucho ruido, y las filmaciones debían hacerse en riguroso silencio. Los micrófonos lo captaban todo y al mismo tiempo no se entendían correctamente las voces de los actores. El operador, encerrado en una cabina insonorizada no se enteraba de nada que no veía, lo que ralentizaba el trabajo y hacía perder agilidad a los movimientos narrativos.
Algunos historiadores del cine dicen, no obstante, que afirmar lo anterior es magnificar el problema, ya que en muy poco tiempo se montaron las cabinas para la cámara sobre ruedas y enseguida se blindaron las cámaras insonorizándolas totalmente, con lo que recuperaron la movilidad anterior. Hacia 1928 se habían superado la mayoría de los problemas técnicos con los que se inició el cine sonoro, se inventó la «jirafa», el micrófono que se coloca en lo alto de la escena y se evitaron así las cámaras insonorizadas, pesadas y aparatosas, que impedían la movilidad en las escenas.

La primera película sonora: Don Juan (1926)

 
Aunque no es exactamente el primer largo con sonido sincronizado de la historia, ya que se trata de uno mudo en el que se incluye música (interpretada por la Filarmónica de Nueva York) y efectos (ruido del entrechocar de espadas, campanadas, etc.) sincronizados, la película Don Juan, dirigida por Alan Crosland y protagonizada por John Barrymore, fue el film pionero, el que dio el pistoletazo de salida a la gran carrera por llevar con mayor calidad el sonido al cine. La productora Warner, con el concurso de la compañía Western Electric, había desarrollado un sistema llamado Vitaphone de grabación de sonido sincronizado para cines y que experimentó primero con cortometrajes en los que actuaban famosos cantantes y, a continuación, en Don Juan, su producción más costosa hasta entonces y una de las más rentables.
El montaje en el sonoro. La moviola
Con la llegada del sonoro también cambió el montaje de las películas y se formaron multitud de profesionales al amparo del mismo. De la misma manera que cambiaron los guiones, al añadirse la música y los sonidos el montaje se hizo mucho más complejo. Antes había un trozo de película, la imagen. Ahora eran necesarios dos trozos de película (la imagen y los diálogos). Se añadieron enseguida más bandas, las correspondientes a las músicas y a los efectos sonoros. Todo se hizo posible gracias a la moviola, la máquina de montaje, que aunque existía antes, «la moviola muda», sin ella hubiera sido imposible montar las películas musicales que tanto influyeron en los primeros momentos del sonoro.

Banda Sonora Original (BSO)

En inglés Original Soundtrack (OST), a veces simplemente conocido como soundtrack, como también se la conoce muy a menudo en el argot cinematográfico, o simplemente banda sonora -significando en este caso alguna versión o parte- es el conjunto de palabras, sonidos y música que acompaña a una película. Puede ser de dos tipos: magnética, óptica o digital. En el primer caso, una o varias bandas de grabación magnética discurren por los bordes de la tira de película. Al ser leídas estas líneas por un aparato en sincronía con la proyección, se generan los sonidos de una manera parecida a como lo haría un lector de cassettes. En el caso de las bandas sonoras ópticas, se trata de zonas de oscuridad y luz en uno o dos lados de la cinta del film. Las distintas intensidades de luz, se convierten en impulsos eléctricos creando el conjunto de la banda sonora.
Actualmente se utiliza el sonido digital.

El proceso de sonorización

Para dar sonido al cine se utilizaron una gran variedad de técnicas que atravesó las diferentes etapas de las primeras décadas del cine. Se comenzó por  hablar o producir ruidos detrás de la pantalla, complementado por el acompañamiento musical en vivo durante las proyecciones y la utilización de un locutor que añadía comentarios a los rótulos. Más tarde, la técnica vitapohone sustituyó en las salas de cine a las orquestas por altavoces y se limitó a la música y los ruidos. El procedimiento photophone, de Alexandre Grahan Bell consigió transmitir la voz utilizándose  la luz. La voz se proyectaba a través de un tubo para un espejo fino, que vibraba y actuaba como un transmisor, y se dirigía hacia otro espejo que hacía el proceso inverso actuando como receptor. Los sonidos registrados en disco de huellas sonoras fotográficas, permitieron inscribir sonidos e imágenes en una misma cinta, tanto para la producción como para el registro. El resultado final fue la incorporación a la cinta de una pista sonora que reprodujo música, efectos ambientales y diálogos de los actores.

Anécdotas

El sonido era un problema en los primeros tiempos del cine sonoro. Una amenaza mayor para la libertad de la imagen consistía en la necesidad de que el actor hablase cerca de los micrófonos. Los equipos de sonido de la época exigían que la persona que hablaba se dirigiese al micrófono y a corta distancia. Los micrófonos se escondían en los floreros, tras las cortinas o en la peluca de los actores. En muchos filmes de aquellos tiempos se puede apreciar el envaramiento de los actores y su cercanía extraña hablando con los objetos más diversos.
Uno de los grandes problemas del cine sonoro se debió a la insonorización que debió hacerse de los platós. El primer plató para sonido de la Warner en los antiguos estudios Vitaphone de Nueva York era una especie de gigantesca caja, de unos 14 metros cuadrados y 8,5 metros de altura, con cortinajes colgando por todos lados, en un intento por ahogar los sonidos no deseados.
El conocido león del emblema de la Metro tuvo que ponerse también delante del micrófono.
La llegada del cine sonoro supuso un duro golpe para Charles Chaplin quien, en principio, se negó a aceptarlo, negándole validez artística. Evitó hablar en dos películas ya sonoras: Luces de la ciudad (1931) y Tiempos modernos (1936), que no eran en realidad sino películas mudas con músicas y efectos ingeniosamente sincronizados. Todo hacía pensar que Chaplin, el gran mimo, sería una más de aquellas estrellas que no supieron adaptarse a la llegada del cine sonoro. Chaplin no habló en la pantalla hasta El gran dictador (1941), pero cuando lo hizo, volvió a tener los éxitos de siempre.
Hubo películas sonoras, basadas en una variedad de sistemas, hechas antes de los años 1920, generalmente con intérpretes sincronizando los labios con grabaciones de audio previamente hechas. La tecnología era mucho más adecuada para propósitos comerciales, y durante muchos años los jefes de los principales estudios de cine de Hollywood vieron poco beneficio en producir películas sonoras. Estas películas fueron relegadas, junto con las películas de color, al estado de curiosidad.
La primera película sonora en recibir una aprobación crítica casi universal fue El ángel azul (Der blaue engel) estrenada el 1 de abril de 1930, fue dirigida por Josef von Sternberg. La primera película hablada estadounidense en ser ampliamente respetada fue Sin novedad en el frente, dirigida por Lewis Milestone, estrenada el 21 de abril. Se considera la película francesa La edad de oro, dirigida por Luis Buñuel, que apareció en octubre de 1930, una de las importaciones más estéticas, aunque más como una señal de expresión del movimiento surrealista que como cine en sí. La película sonora más antigua ahora reconocida por la mayoría de historiadores de cine como un obra maestra es M de Nero-Film, dirigida por Fritz Lang, que se estrenó el 11 de mayo de 1931.
Eisenstein, después de su viaje a Hollywood y México, tras llegar  a la Unión Soviética puso música, usando sistemas de sonorización, a varias de sus películas mudas. Destaca Alexander Nevski, 1938, con una fantástica banda sonora compuesta por Prokofiev.

Max Linder

Foto tomada hacia 1917.

Max Linder (Saint-Loubés, Gironde, 16 de diciembre de 1883 – París, 31 de octubre de 1925), actor cómico francés, de la época del cine mudo.

Su verdadero nombre era Maximilien Gabriel Leuvielle, y creció en una familia judía de cultivadores de vino. Hizo su aparición por primera vez en el cine en el año 1905. Fue el cómico más exitoso de su país y de Europa en el período anterior a la Primera Guerra Mundial y al surgimiento de Charles Chaplin, que reconocería que era discípulo suyo.

Encarnó a un personaje de aspecto distinguido, de atildada vestimenta (lo que lo hizo también muy apreciado por el público femenino de aquella época, que más de una vez protagonizó algún tumulto durante sus apariciones), que se veía atrapado en los más insólitos enredos. Su gran éxito lo llevó tan pronto como en 1912 a ser el actor cinematográfico mejor pagado de Francia. Ya incluso por esos tiempos ensayó la dirección de algunas películas, actividad en la que también se mostró igualmente diestro.

Fue llamado a filas por el ejército de su país durante la Primera Guerra Mundial, y en ella, como tantos miles de soldados más, fue víctima de los gases asfixiantes que se utilizaron en la contienda. Su participación en el conflicto le dejó secuelas físicas y emocionales que alteraron su salud y empañaron su carrera cinematográfica posterior. El rumor de su muerte en las trincheras había provocado en su público, en tanto, una verdadera histeria.

En 1916 marchó a los Estados Unidos contratado por los Estudios Essanay, que por entonces también contaban entre su personal a Charles Chaplin, a quien conociera entonces. Sin conseguir el éxito que esperaba, retornó a Francia en 1918.

Protagonizó tres largometrajes en un segundo retorno a Hollywood en 1919, entre ellos “L’etroit mosquetaire” (conocida en los Estados Unidos como The Three Must-Get-Theres, ambos juegos de palabras con el título de la obra de Alexandre Dumas (padre), Los Tres Mosqueteros).

De retorno a su país, Max Linder fue dirigido entre otros por Abel Gance en una curiosa película de 1924 que combinaba comicidad y terror: Au secours! (Socorro!), donde pueden apreciarse sus amplias dotes actorales.

Víctima de frecuentes estados depresivos, que lo llevaron al consumo de drogas, trabó un pacto suicida con su esposa, la joven Jean Peters, con la que se había casado en 1923. El 31 de octubre de 1925 Max Linder le abrió las venas a su esposa, antes de hacerlo consigo mismo.

Condenado por las generaciones posteriores a un olvido casi absoluto, la presentación, en 1963, de la película En compagnie de Max Linder, reivindicó su obra a partir de los esfuerzos de su hija Maud Linder. La película, narrada por el famoso director francés René Clair, significó el principio de una justa revalorización que puso a Max Linder entre los grandes nombres del cine mudo.

Mack Sennett

Nombre de nacimiento: Michael Sinnott
Lugar de nacimiento: Canadá, 17 de enero de 1880
Fallecimiento: 5 de noviembre de 1960 (80 años)

Información profesional
Director de cine, productor de cine, actor, guionista, director de fotografía, presentador de televisión, compositor y actor de cine


Biografía y carrera profesional
Era hijo de granjeros inmigrantes de origen católico irlandés. Su padre era herrero en la pequeña población de Eastern Townships.

En Massachusetts, donde según su autobiografía, tuvo la idea de trabajar en el teatro tras ver un espectáculo de vodevil. Decía que “su madre y el posterior presidente de Estados Unidos Calvin Coolidge, intentaron disuadirle de sus ambiciones teatrales”.

Más tarde, viviendo en Nueva York trabajó como cantante, bailarín, payaso, actor (solía representar a personajes rurales y lerdos), decorador y director para la compañía Biograph.

Fundó Keystone Studios en Edendale, Los Ángeles, California. Todavía se conserva el edificio principal original, el primer estudio y escenario totalmente cerrado de la historia del cineMuchos actores de importancia iniciaron sus carreras con Sennett, incluyendo a Mabel Normand. Charlie Chaplin, Raymond Griffith, Gloria Swanson, Ford Sterling, Andy Clyde, The Keystone Kops, Bing Crosby, W. C. Fields, y Roscoe Arbuckle.

Sus comedias eran famosas por sus disparatadas carreras de coches y sus batallas de pasteles. Su primera actriz fue Mabel Normand, que se convirtió en una estrella (y con la cual tuvo una tormentosa relación personal). En sus películas figuraban un conjunto de chicas conocidas como las Sennett Bathing Beauties ( las Bellezas Bañistas de Sennett ), entre las cuales estaban Juanita Hansen y Marie Prevost. También creó las Kid Comedies, antecesoras de las películas de Our Gang (La Pandilla), cuyo nombre se hizo sinónimo de comedia cinematográfica.

Muchas de sus películas de los inicios de la década de 1920, fueron heredadas por Warner Brothers cuando esta compañía se fusionó con la distribuidora original, First National. Warner añadió música y comentarios a varios de estos cortos, pero finalmente destruyó los elementos originales por problemas de espacio para el almacenaje. Como resultado, muchos filmes de Sennett, especialmente los de su período más productivo y creador, ya no existen.

Sennett tuvo una transición razonablemente suave al cine sonoro, estrenando sus películas con la compañía de Earle Hammons, Educational Pictures. Ocasionalmente experimentó con el color y fue el primero en lanzar al mercado cinematográfico un corto sonoro, en 1928. En 1932 fue nominado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood en la categoría “Short Subjects, comedy” (hoy Mejor Cortometraje de Ficción) por producir The Loud Mouth, y ganó la categoría “Short subjects, novelty” (discontinuado en 1935) por su película Wrestling Swordfish.

El estudio de Sennett no sobrevivió a la Gran Depresión; la colaboración Sennett-Paramount duró solo un año, y fue forzado a la bancarrota en noviembre de 1933. Pasó a un semi-retiro dos años después, a los 55 años de edad, tras haber producido más de mil películas mudas y varias docenas de películas sonoras durante su carrera de 25 años.

Entre sus últimos trabajos se incluye la dirección de Buster Keaton en Timid Young Man (1935)

Fue retratado en la serie de televisión This is Your Life en 1956, y tuvo una aparición en Abbott and Costello Meet the Keystone Kops (1955).

Falleció en a los 80 años y fue enterrado en el cementerio Holy Cross en Culver City, California.

Legado
En marzo de 1938 Mack Senett fue premiado con un Óscar Honorífico:

“Por su duradera contribución a la técnica de la comedia cinematográfica, cuyos principios básicos son tan importantes hoy como cuando se pusieron en práctica por primera vez, la Academia presenta un especial reconocimiento al maestro de la diversión, descubridor de estrellas, amable y comprensivo genio de la comedia.”

El slapstick

Slapstick (traducido del inglés como “bufonada” o “payasada”; o “golpe y porrazo”) es un subgénero de la comedia que se caracteriza por presentar acciones exageradas de violencia física que no derivan en consecuencias reales de dolor. El slapstick es una forma bulliciosa de comedia que basa su atractivo en el dolor, la farsa, los golpes y las bromas prácticas del humor crudo para crear un efecto cómico en el espectador, excediendo los límites del sentido común.

El slapstick en la obra de Max Sennett, Max Linder y Charlie Chaplin:

Ver artículo Mack Sennet

Ver artículo Max Linder

Ver artículo Charlie Chaplin.

Breve historia del cine

Os dejo aquí unos vídeos muy sencillos que explican la evolución del cine hasta nuestros días.

Para saber más, puedes suscribirte al interesante canal de Youtube del autor aquí, Filmers.

 

*Primer vídeo: hasta los hermanos Lumière.

 

*Segundo vídeo que narra a partir de los hermanos Lumière.

 

*Tercer vídeo que narra a partir del cine sonoro.

 

 

¿Cómo hacer tu propio Stopmotion?

El siguiente vídeo es muy útil y da explicaciones clarísimas sobre como abordar esta técnica. Si no controlas el inglés, recuerda que youtube te permite en la configuración activar los subtítulos de traducción automática en la ruedecita pequeña que aparece abajo a la derecha.

 

En estos tutoriales podrás ver cómo hacer un stopmotion directamente con tu smartphone. La app que utiliza para IOS es StopMotion (primer vídeo, español), pero también puedes encontrarla en Android como StopMotion Studio (segundo vídeo, inglés).

 

El siguiente tutorial introduce un nivel más avanzado: el croma. Añade una cartulina verde para luego sustituirla digitalmente por el fondo de vídeo o foto en Adobe After Effects. Si te sientes un valiente, este efecto dará a tu vídeo posibilidades asombrosas.

 

 

Ejemplo de Stopmotion profesional para cocina y restauración, también en inglés. Utiliza cámara y trípode de gran calidad.