El guion de radio

A la hora de idear y planificar un programa de radio es indispensable la elaboración de un guión, que es la base fundamenta para su realización, producción y locución. En el guión quedan reflejadas todas las necesidades materiales y humanas para el desarrollo del trabajo posterior. Contiene indicaciones dirigidas a los locutores, técnicos de sonidos, productores, ambientadores musicales y , en el caso de las emisoras comerciales, la inserción de la publicidad. Es la materialización escrita del texto sonoro. El guión se convierte en una especie de puente entre la idea previa y los sonidos que la concretan. Es decir, funciona como una partitura musical,. Además debe contemplar la administración de los tiempos, tan rigurosos en el medio radiofónico.
El guion de radio es una palabra comodín que se utiliza para muchas formas escritas de planificación previas aunque, en sentido estricto, es el que contempla todas las indicaciones posibles para todos los equipos implicados. No obstante, según el proceso de indicaciones apuntadas, podemos distinguir los siguientes estados hasta la resolución final del guión en radio, comparable al televisivo e incluso al cinematográfico.
  1. Idea. Es el germen del programa, descrito brevemente y que aporta la energía e intencionalidad que harán de motor para el desarrollo del programa posterior. La idea es una línea de acción que nos permite ser fieles a un objetivo concreto que hará de nuestro programa un programa único, difernte de los demás, con una filosofía y una estrategia particulares. Debe tener en cuenta el perfil de la audiencia potencial a quien queremos dirigirnos y los recursos con los que contamos. Según todo esto elegiremos y diseñaremos los contenidos que lo componen.
  2. Pauta. Este paso debe reflejar ya una planificación de tiempos aproximada que iremos ajustando según avancemos en el desarrollo del guión. La pauta suele quedar abierta hasta su redacción final para incluir nuevos contenidos o modificar los existentes. No incluye aún ningún tipo de indicaciones técnicas.
  3. Escaleta. Una vez incluidos todos los contenidos y todas las necesidades humanas y técnicas, escribimos la escaleta para contar con un listado real, esquemático y fácil de ver a primera vista de todos los contenidos, la duración de los mismos y el momento en que se incluyen.
  4. Guión de continuidad o guión propiamente dicho Es la relación secuencial, cronológica y jerárquica de los contenidos y exigencias del progrma que pretendemos llevar a cabo. Aporta todo tipo de detalles necesarios para su realización en directo o su montaje si es grabado, o para ambos casos si incluye piezas en vivo o almacenadas. Hay dos tipos básicos de guión; uno es el europeo, que emplea dos columnas; en él, la columna de la izquierda informa de las indicaciones técnicas y la columna de la derecha contiene el texto completo de los locutores. Por el contrario, el guión americano, escrito en una única columna, separa las indicaciones técnicas de las de los locutores mediante párrafos diferenciados por espacios interlineales, sangrías y tabulaciones y es uso de subrayados, letras en negrita, cursivas, mayúsculas y todo tipo de recursos mecanográficos. El margen izquierdo del guión es amplio para que cada profesional pueda incorporar sus propias anotaciones a mano.
Existe otra forma de clasificar el guión según sea su naturaleza: literario, técnico y tipo.
  • El guion literario es la transcripción de la palabra sonora unida a ciertas notas de interpretación (como los actores de teatro) dependiendo de la intención, tipo de personaje o el manejo de la voz.
  • El guion técnico incluye todas las necesidades técnicas y de control de sonido, además de las indicaciones del realizador, y se utiliza tanto en la realización como en el montaje.
  • El guion tipo es el más completo porque engloba a los otros dos anteriores.
En los últimos años se ha producido una relajación a la hora de escribir guiones, echando mano, de forma abusiva a la improvisación y acudiendo al estudio con simples pautas. La tendencia actual reivindica la elaboración del guion para conseguir una mayor eficacia y calidad del trabajo resultante. Además, un guión elaborado es una muestra de respeto hacia los técnicos que, de esta manera, pueden saber de un vistazo qué van a hacer y cómo hacerlo. Es importante acudir al estudio con al menos dos copias, una para el locutor (o más de una, según los que intervengan con la palabra) y otra para el técnico de control. Y, aunque resulte obvio decirlo, debemos presentar guiones claros, concisos y libres de tachaduras que puedan inducir a error
Ejemplos de guion tipo:
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Estructura de un guion de radio

Básicamente, un guión tipo contiene sintonías, caretas, indicativos, entradillas, cuñas, efectos y diferentes secciones en que se presentan contenidos
  • Sintonía.- Es el distintivo de apertura y cierre de un programa formado por notas musicales, una música concreta o sonidos de diferente naturaleza que, combinados o no, permiten al oyente identificar el programa que van a escuchar y marca el comienzo y final del mismo, tanto a la audiencia como a efectos de programación de la emisora. Puede incluir los créditos (nombres de los locutores, redactores, técnicos, etc) y el título del programa. En ocasiones, los créditos se proporcionan en la sintonía de salida o se vuelven a repetir. La elección de una sintonía, junto a la idea motriz del programa, es fundamental pues constituye la identificación del trabajo que queremos lleva a cabo y la complicidad del oyente.
  • Careta. No es la sintonía general de programa, sino una especie de sintonía para bloques o secciones del mismo, siempre fija, que incluye además información sobre la pieza concreta que se va a emitir y , en ocasiones, declaración de intenciones, breves entradillas y otros textos.
  • Indicativo. Es un recordatorio informativo, de escasa duración, a través de la palabra, sobre la emisora que estamos oyendo o el programa en emisión, a ambos datos, e incluso señales horarias. A veces aparecen acompañados de breves ráfagas musical o mini-sintonías. Se utilizan, sobre todo para diferenciar contenidos, cuñas publicitarias o dar paso a boletines informativos.
  • Entradilla. Pequeño texto donde el locutor introduce al oyente en el contendido o contenidos que va a escuchar a continuación. Funciona a modo de presentación o de sumario.
  • Sección. Cada uno de los bloques o fragmentos que componen la continuidad del programa y que por sí mismos constituyen una unidad de información sonora completa.
  • Cuñas. Inserciones que funcionan como promoción de contenidos. Suelen incorporar un montaje sonoro, con palabra, música y efectos, dramatizados o no, que no superan los treinta segundos. Hay cuñas de promoción (publicitan espacios y contenidos que se emitirán en el futuro) y cuñas de contenido (que sirven para agilizar y cambiar el ritmo de la emisión)
  • Golpes musicales. Acentúan o recalcan algún tipo de intervención o información. Anuncian la llegada de un colaborador habitual, subrayan la importancia de un titular, destacan una frase o marcan el final de algo, con menor o mayor carga dramática.
  • Cortinilla. Como su nombre indica, cumple la función de “correr o descorrer una cortina” entre una información y otra. Es una especie de punto y aparte, muy breve.
  • Sketch. Pequeña pieza dramatizada, creada para enriquecer o ilustrar un programa o una sección y que puede constituir por si misma una unidad de información completa y redonda. Los sketchs son muy bien recibidos por la audiencia porque permiten relajar la atención al incorporar elementos teatrales.
 

Terminología propia del guion de radio

 
LOC O LOCA (Maculino o femenino): indican la intervención del locutor o locutora con el texto escrito a continuación de estas abreviaturas.
CONTROL: Es el término que hace una llamada al técnico para que incorpore determinados recursos de sus áreas o acciones concretas.
DOCUMENTO: Aporta datos sobre el tipo de información que insertamos a continuación.
SOPORTE: Avisa de que determinada pieza o bloque se incorpora a la emisión en compact disc, USB, ordenador o máquina, vinilo o cinta magnetofónica (esto último prácticamente en desaparición).
EN VACÍO: Indica que la palabra no va acompañada de ningún elemento sonoro como música de fondo, ráfagas, rafaguitas, etc.
MANTENER: Dejar que un elemento sonoro perdure durante el tiempo indicado en el guión o a través de las señales entre locutor y técnico.
PRIMER PLANO (PP): La música o sonido ambiente se sitúan en primer plano.
A FONDO (AF): La música o sonido ambiente pasan a un segundo plano, aportando textura al ambiente.
RÁFAGA: La música que sirve de fondo a la palabra pasa a un primer plani, breve para volver a pasar a fondo.
RAFAGUITA: Lo mismo que la ráfaga pero más breve. Permite respirar y aligerar el texto.
DESVANECER: La música, los efectos sonoros o la palabra irán desapareciendo poco a poco, perdiéndose en el éter, causando sensación de lejanía. Permite fundidos con otros elementos.
PERDER: Es como desvanecer pero somos conscientes de su final más rápidamente.
FUNDIR: Un elemento sonoro se transforma en otro casi en un mismo plano sonoro
ENCADENAR: Posibilita fundir dos elementos sonoros con la primacía de uno de ellos sobre el otro, que arranca en primer plano.
SILENCIO: Pausa valorativa. Avisan de la necesidad de crear un espacio sin sonidos para crear un efecto o reforzar la intensidad de algo
ECO: Indicación a control de que la palabra pasará por un efecto de eco.
REVER: Indicación a control de que la palabra pasará por un efecto de reverberación
FILTRAR: Indicación a control de que la palabra será sometida a los diferentes filtros de que conste la mesa de sonido.

El registro del sonido: cadena de grabación y mesa de mezclas

La cadena de grabación

El proceso de grabación de señales sonoras puede tener su origen tanto en fuentes acústicas reales (voz, instrumentos musicales, sonidos ambientales de cualquier tipo) como en señales eléctricas producidas y manipuladas electrónicamente.
Captamos las primeras mediante mediante micrófonos, mientras que las segundas podemos tratarlas introduciendo directamente las señales eléctricas (producidas por ejemplo por un sitentizador) en una mesa de mezclas. Combinamos, filtramos, ecualizamos y procedemos a su grabación. En este punto donde se diversifican las técnicas, ya que no se trata igual un sonido ambiente que una orquesta clásica o un concierto de rock. La moderna discografía emplea casi siempre grabación multipista producida, mientras que la música clásica se graba por lo general en directo.
La filosofía de esta técnica es relativamente simple. Se van grabando las distintas fuentes por separado, constituyendo una especie de montaje en cascada , que puede ser mezclado y manipulado hasta el infinito. Este sistema ha llegado al máximo de sofisticación con la introducción de sistemas digitales.

La mesa de mezclas

La mesa de mezclas o mezclador de sonido realiza muchas más funciones que la simple combinación o suma de señales procedentes de distintas fuentes sonoras. Se pueden mencionar una serie de funciones de la mesa de mezclas:

  1. Adaptar niveles de entrada (línea, micros de diversas sensibilidades, etc.) e impedancias.
  2. Ajustar el nivel de entrada (fader) o salida (maser fader) del 0 al 100%
  3. Hacer correcciones en frecuencia: ecualizaciones, controles de graves y agudos, presencia, etc.
  4. Monitoriado de una señal de entrada, varias simultáneamente o a la salida. El monitorado puede ser visual (vúmetros o leds) o acústico (salida especializada del monitor sin alterar la salida de la mesa)
  5. Proporcionan “alimentación fantasma ” a los micrófonos de condensador
  6. Ubicación de cada señal en la posición adecuada dentro del “encuadre sonoro” de la mezcla estereofónica (control panorámico)
La señal es ecualizada y filmada en diversas bandas de frecuencias (dependiendo de las prestaciones del mezclador) y atraviesa el control panorámico hasta llegar al denominado bus de mezcla, de froma que el operador controla mediante los fader (mandos lineales deslizantes) el nivel que tendrá la señal de cada canal en el sonido resultante.
La señal de salida de la mesa está a nivel de línea y es enviada a un amplificador de potencia que la remite a los altavoces, grabadora o emisoras de radio, televisión, etc…

¿Sabes cuál es la diferencia entre oír y escuchar?

El vocablo escuchar significa ‘poner atención o aplicar el oído para oír [algo o a alguien]’. Por tanto, la acción de escuchar es voluntaria e implica intención por parte del sujeto, a diferencia de oír, que significa, sin más, ‘percibir por el oído [un sonido] o lo que [alguien] dice’.

Así, podemos hacer un esfuerzo para escuchar una conversación ajena que apenas oímos, pero oímos una voz repentina e inesperada que no nos da tiempo a escuchar.

Señala el DPD que oír tiene un significado más general que escuchar y que por ello casi siempre puede usarse en lugar de este, algo que ocurría ya en el español clásico y sigue ocurriendo hoy. También considera que es menos justificable el empleo de escuchar en lugar de oír para referirse simplemente a la acción de percibir un sonido a través del oído, pero explica:

es uso que también existe desde época clásica y sigue vigente hoy, en autores de prestigio, especialmente americanos, por lo que no cabe su censura.

Autores como José Martínez de Sousa prefieren mantener la distinción entre oír y escuchar. Así, en el DUDEA (en «oír»), dice:

Obsérvese que para oír basta tener sano el oído […]. Sin embargo, escuchar presupone el esfuerzo adicional de prestar atención, que «querer oír» los sonidos que llegan.

Coincide con la censura el DUCE, que considera incorrecto el siguiente ejemplo:

Hable más alto que no le escucho

También Seco en el NDDDLE (en «escuchar) considera deseable distinguir ambas palabras para expresarse con precisión, aunque matiza:

esta conveniencia no debe llevarnos al extremo de condenar un desplazamiento semántico bastante arraigado en el idioma y su nivel culto

Da como ejemplo la Égloga III, de Garcilaso:

En el silencio sólo se escuchaba / un susurro de abejas que sonaba

 

A menudo, la elección entre ambas palabras depende de combinaciones más o menos establecidas y puede haber preferencias concretas según el país o lugar.

El uso de oír con los dos sentidos de ‘percibir por el oído’ y de ‘prestar atención’ ya se da desde el étimo latino (audire), y con este segundo sentido se han formado desde antiguo parabras y giros como oyente, audiencia o derecho a ser oído, y para pedir que alguien preste atención se suele decir ¡oye! El verbo escuchar a menudo tiene el matiz de ‘hacer caso’, que también tenía el étimo latino (ascultare):

Le dije que no tenía que pisar tanto el acelerador, pero no me escuchó

Fuente original del artículo: Wikilengua